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- Al igual que Ricardo Fort, parece que tuvo que esperar que el padre se muera para tener un espacio de notoriedad.
Ricardo Alfonsín, el hijo de Raúl, no deja gesto por emular ni bigote por recortar a la hora de entusiasmar a los radicales nostálgicos para que en las internas venideras del centenario partido, este domingo en la Provincia de Buenos Aires lo voten a él no por ser quien es sino por ser el hijo de quien ya fue.
En el acto de cierre de campaña en el micro estadio de Ferro Carril Oeste (hasta en ese detalle intenta mimetizarse con su padre) ante no más de 2000 personas, Ricardo Alfonsín llevó adelante una arenga en la que no se privó de recitar la conocida falacia “con la democracia se come y se educa” no sin rematar su libreto espetando “la casa está en orden”. Quizás por fallas en la memoria Ricardito se olvidó de recitar el preámbulo de la Constitución Nacional y por cuestiones de calendario no pudo darse el gusto de desear “felices Pascuas” al no muy concurrido auditorio.
Si bien estas elecciones internas no son para pre-candidatos Presidenciales, va de suyo que constituyen una antesala de la interna presidencial de la UCR. Pero más allá de lo bizarro que representa no haber sido siquiera intendente de Chascomús y pretender de la nada ser Presidente de la Nación imitando a pie juntillas palabras y modismos de su padre, vale destacar que la UCR poco tiempo atrás era un partido en vías extintivas.
Raúl Alfonsín hoy es recordado como “un gran estadista”, pero antes de su muerte era considerado el arquetipo del mal gobernante y la UCR estaba destrozada por el descrédito al que el propio Raúl Alfonsín la llevó (pacto de Olivos con Menem incluido).
Hoy la UCR tiene un candidato al que las vueltas de la política pusieron repentinamente al tope de los sondeos de opinión: Julio Cobos. ¿Puede tener tanta vocación autodestructiva la idiosincracia radical como para que este inesperado golpe de suerte sea tirado por la borda votando en la interna del domingo al hombre que habilitaría las chances de Kirchner en el 2011?.
¿Hasta cuando la UCR va a seguir siendo un partido profesional de las elecciones internas pero amateur de las elecciones nacionales?. ¿Prefieren los radicales mantener internamente el emblema de un apellido que les es familiar sólo a ellos pero absolutamente indiferente al resto de la sociedad?.
La UCR, por culpa de una tradición insuperable de ineficacias estuvo al borde de la muerte (Raúl Alfonsín tuvo gran responsabilidad en esa estrepitosa caída). Pero el legendario partido hoy respira, sus reflejos reaccionan y la masa muscular empieza a engrosar. Pero este reverdecer puede implosionar en un santiamén si sus afiliados se aferran a la nostalgia folclórica. ¿Colocarán oxígeno o cianuro en las urnas?. Que la UCR siga viviendo o no, dependerá de la vocación suicida que tengan sus adherentes.
Mientras tanto, Kirchner tiene reservada una botella de champagne para brindar con Ricardito si es que triunfa el apego a una cuestionable melancolía por sobre la racionalidad política.
* Nicolás Márquez es abogado, periodista, escritor. Ultimo libro del autor “El Canalla, la verdadera historia del Che”.
Fuente: (RADIO LA VOZ)
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